La bahía de Telde vivió una jornada inolvidable con motivo de las celebraciones patronales del Santo Cura de Ars. Un impresionante espectáculo de fuegos artificiales volvió a iluminar el litoral atlántico, atrayendo a una masa de público que superó los 50.000 asistentes entre la arena, las avenidas y las zonas elevadas de la costa.
La cita arrancó pasados quince minutos de la medianoche, momento en el que se obtuvo la confirmación operativa por parte del control aéreo de la isla, dada la cercanía con el aeropuerto de Gran Canaria. A partir de ese instante, arrancó un recital visual que combinó disparos aéreos con plataformas acuáticas instaladas en el mar, devolviendo al evento una de sus estampas más características.
Durante cerca de quince minutos, se quemaron casi 400 kilos de pólvora en un montaje minuciosamente diseñado durante semanas.
Los destellos de color reflejados sobre el agua del océano desataron el entusiasmo de las miles de familias y visitantes congregados, consolidando esta tradición como una de las citas festivas más multitudinarias y representativas del verano en la isla.
La nota negativa, aparte de los habituales incidentes sin mayor relevancia, fue el atasco a la culminación de los fuegos, a pesar de los esfuerzos de la Policía Local siempre se produce está situación en menor o mayor medida, todo ello se vio aumentado debido a que Guardia Civil puso controles de alcoholemia en ambas salidas a pesar de que Policía Local evito que se produjera está situación hasta que se aliviara la situación en los primeros momentos.
Además hay quejas de la zonas de aparcamientos y vehículos mal estacionados en las calles del barrio



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