La ciudad de Telde volvió a reunirse este sábado para vivir uno de sus momentos más esperados: la Bajada del Santísimo Cristo, una tradición profundamente arraigada que cada año convoca a miles de devotos en la Basílica de San Juan. La jornada comenzó con la eucaristía de la tarde y continuó con el descenso solemne de la venerada imagen desde su retablo gótico-flamenco, un gesto que simboliza el encuentro del Cristo con su pueblo.
El acto estuvo acompañado por un ambiente de recogimiento, emoción y aplausos, mientras los cargadores habituales realizaban la maniobra con la precisión y el respeto que caracteriza esta tradición centenaria. La imagen fue colocada en su trono móvil, donde permanecerá durante los próximos días para facilitar la cercanía de los fieles.
La Bajada de 2026 adquiere un significado especial al coincidir con el 675 aniversario de la fundación de Telde, un contexto que ha reforzado el valor histórico, cultural y espiritual de esta celebración. La ciudad habilitó una pantalla gigante en el exterior de la Basílica para que vecinos y visitantes pudieran seguir el acto en comunidad, ampliando así la participación.
La emoción del público, los cantos, los vítores y el silencio respetuoso marcaron una noche que vuelve a situar al Santo Cristo como uno de los símbolos más profundos de la identidad teldense.



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