El Dreamland Gran Canaria logró ayer un triunfo tan trabajado como necesario ante el UCAM Murcia (77-72), en un encuentro de alta tensión que mantuvo al Gran Canaria Arena en vilo hasta los últimos segundos. El equipo de Jaka Lakovic, empujado por una afición entregada, supo resistir los arreones murcianos y encontró en Nico Brussino a su faro ofensivo en una noche decisiva.
El argentino firmó 22 puntos y una valoración de 24, convirtiéndose en el jugador más determinante del choque. Su acierto exterior y su capacidad para aparecer en los momentos calientes permitieron al conjunto amarillo sostenerse cuando Michael Forrest, con 20 puntos, amenazaba con dinamitar el partido desde el perímetro para los visitantes.
El encuentro comenzó con un pulso físico en la pintura, donde los centímetros de Mike Tobey y la energía de Pierre Pelos marcaron territorio. Murcia respondió con velocidad y agresividad exterior, especialmente a través de Dylan Ennis, viejo conocido de la afición insular. El equilibrio fue la tónica dominante durante la primera mitad, con pequeñas ventajas que nunca llegaron a consolidarse.
Tras el descanso, el Granca encontró mayor fluidez ofensiva y logró abrir una brecha que, aunque mínima, resultó psicológicamente clave. Murcia reaccionó con un último empujón, pero la defensa amarilla en los instantes finales —una de las señas de identidad que Lakovic ha insistido en reforzar— terminó por decantar la balanza.
Con esta victoria, el Dreamland Gran Canaria mantiene vivas sus opciones de clasificarse para la Copa del Rey, un objetivo que parecía alejarse semanas atrás pero que ahora vuelve a tomar forma gracias a un equipo que, cuando conecta intensidad y acierto, demuestra que puede competir con cualquiera.
El próximo compromiso será determinante para confirmar si este triunfo supone un punto de inflexión o un simple respiro en una temporada marcada por la irregularidad. Por lo pronto, la afición amarilla puede celebrar una noche de baloncesto vibrante y un paso adelante en el camino hacia la Copa.
