Nicolás Maduro, líder del chavismo y presidente de Venezuela, fue detenido este sábado en una operación militar estadounidense que ha sacudido el tablero político internacional. El mandatario fue capturado en Caracas junto a su esposa, Cilia Flores, y trasladado de inmediato a Estados Unidos, donde ya pasó su primera noche en el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn, en Nueva York.
La Casa Blanca difundió imágenes del dirigente venezolano esposado y escoltado por agentes de la DEA mientras ingresaba en la prisión federal, un gesto que Washington considera parte de una “transición segura” para Venezuela, según declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump.
Cargos y proceso judicial
Maduro ha sido imputado por un gran jurado federal por delitos de narcotráfico, terrorismo y conspiración para introducir cocaína en territorio estadounidense, además de cargos relacionados con armas automáticas. Su esposa enfrentará un proceso paralelo por delitos vinculados al narcotráfico, según adelantaron fuentes judiciales.
El líder venezolano compartirá prisión con figuras del crimen organizado como Ismael “El Mayo” Zambada y Rafael Caro Quintero, según medios estadounidenses que han seguido de cerca su llegada al penal neoyorquino.
Reacciones internacionales
La detención ha generado una ola de reacciones globales. China exigió la “liberación inmediata” de Maduro y pidió una salida negociada a la crisis, mientras que gobiernos latinoamericanos se mantienen divididos entre el respaldo a la operación estadounidense y la condena por violación de la soberanía venezolana.
En Madrid, cientos de venezolanos salieron a las calles para celebrar lo que consideran “el fin de una era” y un posible punto de inflexión para el retorno democrático en su país. Entre banderas tricolor y gritos de “¡Libertad!”, la comunidad migrante vivió una jornada cargada de emoción y esperanza.
Un operativo con meses de preparación
Nuevos detalles revelados por medios estadounidenses apuntan a que la CIA habría infiltrado a un agente en el círculo cercano de Maduro, quien habría monitoreado sus movimientos durante días antes de la captura. Un botín de 50 millones de dólares habría sido clave para la delación que permitió ejecutar la operación con precisión quirúrgica.
Un futuro incierto para Venezuela
Mientras Maduro permanece bajo custodia federal, Venezuela enfrenta un escenario político incierto. La ausencia repentina del mandatario abre interrogantes sobre la sucesión, la estabilidad institucional y el rumbo inmediato del país. Washington asegura que garantizará una transición “ordenada y pacífica”, aunque no ha detallado cómo se gestionará el vacío de poder en Caracas.
La detención de Maduro marca un capítulo histórico en la política latinoamericana y abre un proceso judicial que podría extenderse durante meses o incluso años. Por ahora, el mundo observa expectante.
