El aumento de la temperatura del mar en Gran Canaria, unido a la acumulación de restos orgánicos en las jaulas marinas de Melenara, generó sulfuro de hidrógeno (H₂S), un gas tóxico que ocasionó la muerte masiva de peces y el cierre de varias playas.  

Noticia de Canarias 7

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El investigador José Bismarck Poveda (ULPGC) explica que el agua caliente retiene menos oxígeno, creando zonas sin oxígeno donde bacterias producen H₂S al descomponer los desechos. Este proceso daña las branquias de los peces y puede causar mortandades masivas, agravadas por las olas de calor oceánicas.  


Casos similares ya se han documentado en países como Noruega, Chile e Irlanda, lo que confirma que el fenómeno es global y se intensifica con el cambio climático.