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Jarro de agua fría para la UD Las Palmas: El Córdoba castiga los errores amarillos (1-2).


La falta de contundencia en las áreas condena al equipo de Luis Carrión, que se vio superado por un Córdoba CF muy efectivo en el arranque. El gol de Ale García y el penalti parado por Horkas no fueron suficientes para salvar un punto.




LAS PALMAS DE GRAN CANARIA. – No fue la tarde soñada para la afición amarilla. En un encuentro que se presentaba como una oportunidad de oro para consolidar las aspiraciones de ascenso, la UD Las Palmas tropezó ante un Córdoba CF que supo leer el partido a la perfección y aprovechó las concesiones defensivas locales para llevarse los tres puntos de la isla.

Un inicio para el olvido

El equipo canario saltó al césped con su habitual propuesta de posesión, pero se encontró con un muro blanquiverde que golpeó con la precisión de un cirujano. Antes de cumplirse el primer cuarto de hora, el conjunto cordobés ya mandaba por 0-2. Dos errores en la salida de balón permitieron al rival ejecutar contragolpes letales que dejaron helado al Estadio de Gran Canaria.

La fragilidad defensiva en esos primeros minutos pesó como una losa durante el resto del choque. A pesar del dominio estéril del balón, Las Palmas acusó la falta de profundidad y de ideas en la zona de tres cuartos.

Horkas y Ale García sostuvieron la esperanza

Cuando peor pintaba el panorama, surgió la figura de Ale García. El canterano, que sigue reclamando un sitio fijo en el esquema titular, recortó distancias con un remate certero tras una jugada colectiva que recordó a la mejor versión de la UD. El 1-2 antes del descanso devolvió la fe a la grada.

Mención aparte merece Dinko Horkas. El guardameta volvió a demostrar por qué es uno de los baluartes del equipo esta temporada. En un momento crítico del segundo tiempo, Horkas detuvo un penalti que habría supuesto la sentencia definitiva, manteniendo el pulso del partido hasta el pitido final.

Final accidentado y reflexión necesaria

El tramo final fue un querer y no poder. La UD Las Palmas lo intentó con más corazón que cabeza, pero se estrelló contra el orden táctico del Córdoba y sus propios nervios. La frustración se hizo evidente en los últimos minutos con la expulsión por roja directa de Sergio Garcia, lo que dejó al equipo en inferioridad justo cuando más necesitaba empujar.

Esta derrota supone un frenazo en seco en la clasificación. La UD deberá analizar seriamente su falta de solidez atrás si no quiere que el tren del ascenso directo empiece a alejarse. El próximo compromiso será vital para recuperar sensaciones y demostrar que el equipo tiene la madurez necesaria para superar estos baches.





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