La ciudad de Telde se despierta hoy con una noticia que ha conmovido profundamente a su comunidad religiosa y vecinal. Juan Santana Quintana, el hombre que durante más de 30 años fue el guardián silencioso de la Basílica de San Juan, ha fallecido a los 65 años de edad.
Su trayectoria estuvo indisolublemente ligada a la devoción del Santísimo Cristo de Telde. Como sacristán, Santana no solo cumplía con sus tareas administrativas y litúrgicas, sino que se convirtió en una figura de referencia para los fieles que acudían a visitar la icónica imagen, pilar de la fe en Gran Canaria.
Un hallazgo en circunstancias penosas
El cuerpo de Santana fue localizado en su domicilio particular, situado en la urbanización Juan Mayor. El descubrimiento ha causado una fuerte impresión, ya que los indicios apuntan a que el fallecimiento pudo haberse producido hace varios días, o incluso semanas, sin que nadie en su entorno se percatara de su ausencia hasta el momento del hallazgo.
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