La comunidad de Lomo Blanco volvió a vivir este viernes uno de sus actos más emblemáticos: la subida y enramada de la Santa Cruz en la cima de la montaña, una tradición que cada año reúne a vecinos y participantes en un recorrido tan exigente como simbólico.
La caminata partió desde la ermita del barrio y ascendió por el sendero habitual, un trayecto con un desnivel cercano al 40% que pone a prueba a los asistentes, pero que forma parte del arraigo y la identidad de estas fiestas.
Una vez en lo alto, se llevó a cabo la enramada de la cruz, un gesto que se mantiene vivo desde hace décadas y que continúa siendo un momento de unión y orgullo para la comunidad.








No hay comentarios: