El "Efecto Che" se queda sin gasolina: El Dreamland Gran Canaria cede ante el oficio del Zaragoza (74-78.
A pesar de la intensidad inyectada por Néstor García desde la banda, el conjunto claretiano no pudo frenar el acierto maño en un último cuarto para el olvido.
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA – No pudo ser. El Dreamland Gran Canaria, bajo la dirección estratégica de un Néstor "Che" García que no dejó de gesticular y corregir durante los 40 minutos, acabó claudicando frente a un Casademont Zaragoza más entero. El 74-78 definitivo deja un sabor agridulce en una isla que esperaba consolidar su fortín.
La pizarra de Néstor vs. El muro aragonés
Desde el salto inicial, se notó la mano de Néstor García: defensa asfixiante y una apuesta clara por la verticalidad. Los amarillos salieron con el cuchillo entre los dientes, espoleados por las constantes instrucciones del técnico argentino, logrando ventajas mínimas que invitaban al optimismo. Sin embargo, el Zaragoza no se descompuso y supo leer las grietas en la rotación local.
Un desenlace por detalles
El partido entró en su fase crítica con todo por decidir. Fue ahí donde la gestión de Néstor García buscó alternativas en el banquillo, pero la puntería dio la espalda a los suyos. Los errores no forzados y la falta de contundencia en el cierre del rebote defensivo penalizaron a un Gran Canaria que, pese al corazón que le pone siempre el "Che", acabó asfixiado por el ritmo pausado y efectivo que impuso el cuadro visitante.
Los puntos calientes
La defensa del Che: Por tramos, el equipo mostró esa agresividad característica del técnico, pero la irregularidad defensiva en el perímetro fue una losa.
Falta de rotación efectiva: A diferencia de otros encuentros, la segunda unidad no logró mantener el pulso anotador cuando los titulares necesitaron aire.
Ajustes pendientes: Néstor García tendrá trabajo esta semana para reajustar los mecanismos de cierre de partido, donde ayer el equipo se mostró excesivamente ansioso.
Toca resetear. El Dreamland Gran Canaria sabe que con la guía de Néstor la competitividad está asegurada, pero ayer quedó claro que en la Liga Endesa el ímpetu no siempre basta para doblegar al orden táctico.

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