La llegada del MV Hondius a aguas próximas a Tenerife ha puesto en marcha un dispositivo sanitario y logístico de una magnitud inédita, en el que participan 23 países para garantizar la evacuación segura de los pasajeros afectados por el brote de hantavirus detectado a bordo.
Los catorce ciudadanos españoles serán los primeros en abandonar el barco, según el plan establecido. Después lo harán, de forma escalonada, el resto de los 144 ocupantes, siguiendo un protocolo que exige el uso de mascarillas FFP2 tanto para los viajeros como para el personal implicado en la operación.
La complejidad del dispositivo ha llevado a desplazarse a la isla a la ministra de Sanidad, Mónica García; al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; y al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, quienes supervisan sobre el terreno cada fase del proceso. También se encuentra en Tenerife el director general de la Organización Mundial de la Salud, reforzando la dimensión internacional del operativo.
Sin embargo, la planificación inicial sufrió un giro avanzado el sábado. Pasadas las once de la noche, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, anunció que el Gobierno autonómico no autorizará el fondeo del buque en aguas del archipiélago, después de confirmarse que la repatriación se prolongará hasta el lunes por la falta de aviones disponibles en algunos países.
Los primeros reconocimientos médicos realizados a bordo han determinado que todos los pasajeros se encuentran asintomáticos, un dato que aporta cierta tranquilidad dentro de una operación marcada por la coordinación internacional y la necesidad de extremar las medidas de seguridad.

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