Anoche, el casco histórico de Telde se convirtió en el escenario del tradicional Entierro de la Sardina, uno de los actos más simbólicos y divertidos del Carnaval.
La comitiva arrancó pasadas las siete y avanzó entre música, disfraces y escenas cargadas de sátira, acompañada por cientos de vecinos que no quisieron perderse la despedida del emblemático pez.
El alcalde Juan Antonio Peña y varios concejales participaron en el cortejo, todos vestidos de riguroso luto, siguiendo la tradición carnavalesca. El ambiente fue creciendo a medida que avanzaba la marcha, que mezcló humor, ironía y el espíritu festivo que caracteriza estas fechas.
La jornada culmina en la plaza de San Juan, donde tubo lugar el responso y la quema de la sardina, un acto que pone el punto final al Carnaval y que cada año reúne a un público entregado dispuesto a despedir la fiesta con una sonrisa.









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