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Crisis sísmica en Tenerife: una secuencia de terremotos de baja magnitud reaviva la vigilancia científica.

 

Tenerife. La isla ha registrado en las últimas horas una intensa secuencia de microterremotos, un episodio que ha generado momentos de incertidumbre entre la población, aunque los expertos recalcan que se trata de un fenómeno dentro del comportamiento habitual del sistema volcánico insular.




Según los datos analizados por organismos de vigilancia como el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y la red científica volcánica de Canarias, se han localizado cientos de sismos de muy baja magnitud, concentrados principalmente en el entorno de la caldera de Las Cañadas del Teide. La mayoría de estos eventos son tan pequeños que no llegan a ser percibidos en superficie.

Los especialistas explican que este tipo de episodios se enmarca en lo que se conoce como enjambres sísmicos, es decir, agrupaciones de terremotos que ocurren en un corto periodo de tiempo y en una misma zona. Su origen suele estar relacionado con procesos internos del sistema volcánico, como la circulación de fluidos o pequeños reajustes de presión en profundidad.

Minutos de máxima actividad e incertidumbre

En este tipo de secuencias, la actividad puede concentrarse en intervalos muy breves, con picos de mayor frecuencia sísmica que generan una sensación de inestabilidad momentánea en la monitorización científica. Sin embargo, los registros mantienen en todos los casos magnitudes muy bajas, generalmente inferiores a 2.

Los expertos insisten en que la detección de estos picos de actividad no implica necesariamente una evolución hacia una erupción, sino que forma parte del comportamiento dinámico de un sistema volcánico activo como el de Tenerife.

Un fenómeno recurrente en la isla

La sismicidad de baja magnitud no es un hecho aislado en Tenerife. Desde hace años, la isla presenta episodios similares de forma periódica, especialmente en la zona central del complejo volcánico Teide–Pico Viejo.

En distintos análisis científicos se ha observado que estos enjambres pueden repetirse a lo largo del tiempo sin que ello suponga cambios significativos en el nivel de riesgo volcánico. En algunos casos, se han registrado decenas o incluso cientos de eventos en pocos días, siempre sin evolución a fenómenos eruptivos.

Vigilancia constante y mensaje de tranquilidad

Los organismos científicos mantienen una red de monitorización continua que permite analizar en tiempo real la actividad sísmica, la deformación del terreno y otros parámetros geofísicos. Este seguimiento es clave para detectar cualquier cambio relevante en el sistema.

A pesar de la intensidad puntual de estos episodios, las autoridades científicas subrayan que no hay evidencias de un aumento de la probabilidad de erupción a corto o medio plazo, y llaman a interpretar estos datos dentro del contexto normal de un territorio volcánicamente activo.

La vigilancia en Tenerife se mantiene activa las 24 horas del día, como parte del protocolo habitual en Canarias, una de las regiones volcánicas más estudiadas de Europa.





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