La Biblioplaya de Melenara encara la recta final de su puesta a punto y lo hace con una promesa clara: ofrecer la edición más completa de su historia. La Concejalía de Cultura, dirigida por Juan Martel, junto a Gestel y el equipo de las Bibliotecas Municipales, trabaja estos días en los últimos ajustes para reabrir uno de los espacios más queridos del verano en Telde.
Un proyecto que ya es tradiciónCon los años, la Biblioplaya ha dejado de ser solo un punto de préstamo de libros para convertirse en un auténtico centro cultural al aire libre. En la arena de Melenara conviven lectura, talleres infantiles, cuentacuentos, magia, actividades familiares y el atractivo natural del litoral, creando un espacio donde vecinos y visitantes encuentran un refugio cultural en pleno verano.
Una edición más completa
Tras el éxito de temporadas anteriores, que reunieron a miles de usuarios, la organización prepara una oferta ampliada:
- Más fondos bibliográficos y nuevos títulos
- Actividades renovadas para todas las edades
- Programación infantil reforzada
- Espacios de lectura y préstamo gratuito
- Prensa diaria y acceso a internet
El objetivo es claro: seguir acercando la cultura al litoral y demostrar que el verano también es tiempo de aprender, descubrir y compartir en familia.
Voces del Ayuntamiento
El alcalde Juan Antonio Peña subraya que la Biblioplaya “es uno de los proyectos culturales más queridos por la ciudadanía porque une ocio, playa y lectura en un mismo espacio”. Cada verano, recuerda, “las familias hacen de este rincón una parada obligatoria”.
Por su parte, el concejal Juan Martel destaca que el equipo lleva semanas trabajando para ofrecer “la mejor Biblioplaya de su historia”, con una apuesta firme por actividades que fomentan la cultura entre los más pequeños y consolidan Melenara como referente cultural estival.
Cultura frente al Atlántico
En pocos días, las estanterías volverán a llenarse de lectores y Melenara recuperará una de sus imágenes más emblemáticas: niños, jóvenes y adultos disfrutando de un libro frente al mar. Una postal que confirma que la cultura también tiene su lugar en la playa.

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