El Papa León XIV vivió este jueves una jornada histórica en Las Palmas de Gran Canaria, donde mantuvo un encuentro con la comunidad diocesana en la Catedral de Santa Ana, tras recibir la llave de oro de la ciudad de manos de la alcaldesa Carolina Darias. La visita, la primera de un Pontífice al Archipiélago, coincidió con el 548 aniversario de la fundación de la capital grancanaria.
Durante el acto, el Santo Padre se reunió con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y agentes de pastoral de la Diócesis de Canarias, en un ambiente marcado por la emoción y el agradecimiento.
El obispo José Mazuelos abrió el encuentro destacando el carácter del Archipiélago como punto de unión entre continentes y como tierra acostumbrada a acoger. Subrayó que la presencia del Papa fortalece la fe de una sociedad plural y recordó que las parroquias están llamadas a ser espacios donde la fe se viva con alegría y se comparta con naturalidad.
El claretiano Santiago Cerrato puso en valor la diversidad de carismas presentes en la diócesis y la labor que la vida consagrada desarrolla en ámbitos sociales y misioneros, especialmente en zonas de vulnerabilidad. Reclamó un renovado impulso evangelizador que permita afrontar los desafíos actuales.
Por su parte, Enélida Hernández Monzón, Secretaria General de Pastoral, definió la visita como un signo de esperanza para las comunidades cristianas del Archipiélago. Defendió avanzar hacia una pastoral misionera que salga al encuentro de quienes se sienten alejados, transformando las parroquias en auténticas comunidades evangelizadoras.
Una llamada a la espiritualidad eucarística y a la solidaridad
En su mensaje, el Papa León XIV invitó a los fieles a poner a Cristo en el centro de su vida espiritual y a cultivar una profunda espiritualidad eucarística. Recordó que la comunión con Cristo se expresa también en la comunión con los demás, especialmente con quienes más sufren.
El Pontífice animó a vivir una solidaridad concreta, hecha de escucha, cercanía y cuidado, y exhortó a la comunidad a mantenerse firmemente arraigada en Cristo para afrontar con esperanza los retos del presente.
Una multitud histórica arropa al Papa en el Estadio de Gran Canaria
La jornada culminó con una multitudinaria Santa Misa en el Estadio de Gran Canaria, donde cerca de 60.000 fieles procedentes de todas las islas participaron en la celebración central de la visita. El Papa recorrió en papamóvil los alrededores del recinto antes de ser recibido con el Himno de Canarias, interpretado por la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.
La Eucaristía se convirtió en una de las mayores concentraciones religiosas vividas en las Islas en las últimas décadas, reflejo del profundo fervor y la comunión eclesial que ha despertado la visita apostólica.
Una homilía centrada en la caridad
En su homilía, el Papa León XIV insistió en que la caridad cristiana debe ir más allá del asistencialismo y promover la dignidad, la integración y el desarrollo pleno de cada persona. Recordó que “devolver amor por amor” es uno de los mayores testimonios de la fe y elogió la tradición canaria de acogida y solidaridad.
Citó a San Agustín para subrayar que la humildad es el camino hacia la paz y el encuentro fraterno, y animó a los fieles a vivir una caridad que transforme vidas y comunidades.
Despedida y gratitud
En las palabras finales, el obispo José Mazuelos agradeció al Santo Padre una visita “histórica y providencial”, que ha fortalecido la fe del pueblo canario. Aseguró que los fieles seguirán rezando por su ministerio y expresó el deseo de que Canarias pueda volver a recibirlo en el futuro.




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