El descenso del Club Baloncesto Gran Canaria a Primera FEB ha desencadenado una reordenación interna que empieza por la marcha de Sitapha Savané, quien comunicará el lunes su renuncia a la presidencia. Su salida se produce después de semanas de desgaste institucional, críticas por la planificación deportiva y un clima interno cada vez más tenso.
Mientras se formaliza su adiós, el club afronta varios frentes abiertos. El director deportivo Willy Villar continúa bajo contrato un año más, lo que obliga a valorar si se mantiene en el proyecto o si se negocia su desvinculación. También sigue pendiente la resolución del contrato del exentrenador Jaka Lakovic, cesado meses atrás.
En el plano económico, la situación tampoco es sencilla. El acuerdo de patrocinio con Dreamland incluye una cláusula que permite romper el contrato antes del 30 de junio, con una penalización de 350.000 euros pero un ahorro de más de 1,6 millones en los próximos tres años. Además, el propio Savané firmó en 2025 un contrato como consejero ejecutivo con una retribución anual de 110.000 euros más incentivos, cuya continuidad deberá revisarse tras su renuncia.
A todo ello se suman rumores externos, como la posible entrada de Miguel Ángel Ramírez en el futuro del club, aunque por ahora no existe ningún movimiento oficial.
El Granca entra así en una etapa decisiva, obligado a redefinir su estructura deportiva y financiera para iniciar la reconstrucción tras una de las temporadas más duras de su historia.

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