El Comité Científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA) ha analizado en las últimas horas una señal sísmica anómala detectada bajo la zona de Las Cañadas del Teide, en Tenerife. El fenómeno, que llamó la atención de los técnicos por su duración y características poco habituales, se localizó a unos 12 kilómetros de profundidad y está relacionado con el movimiento de fluidos en el subsuelo, un proceso que puede aparecer de forma natural en sistemas volcánicos activos.
Durante la reunión extraordinaria, los expertos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y del Involcan coincidieron en que, aunque la señal es inusual, no supone un incremento del riesgo volcánico. La actividad registrada no muestra patrones compatibles con una intrusión magmática ni con un proceso eruptivo en desarrollo. Por ello, el nivel de alerta permanece sin cambios, y la probabilidad de una erupción continúa siendo muy baja.
El PEVOLCA ha subrayado que este tipo de fenómenos forman parte del comportamiento normal de un volcán activo como el Teide, que puede experimentar episodios de sismicidad leve, deformación del terreno o circulación de gases sin que ello implique peligro inmediato para la población. Aun así, los organismos científicos mantienen una vigilancia reforzada para seguir la evolución de la señal y detectar cualquier variación relevante.
Las autoridades insisten en que la población debe mantenerse informada únicamente a través de fuentes oficiales, evitando la difusión de rumores o interpretaciones alarmistas en redes sociales. Por el momento, la situación se considera estable y no se ha emitido ninguna recomendación especial para residentes o visitantes.
